¡Aprender un nuevo modelo para gestionar nuestra organización —lo que incluye adoptar políticas, establecer prácticas que favorezcan una colaboración constructiva y negociar las funciones de los miembros del equipo de manera que se respeten tanto los dones e intereses individuales como las necesidades de la organización— es una tarea titánica! Hacer un cambio tan radical en nuestra infraestructura nos ha obligado a ampliar el alcance, la profundidad y el volumen de nuestra interacción entre nosotros. Antes de nuestra transición, nuestras reuniones de equipo completo se realizaban casi siempre a través de videollamadas. Si bien estas eran productivas y ayudaban a mantener un cierto grado de conexión, se producía un fortalecimiento espontáneo de nuestro equipo, tal vez impulsado por la oxitocina, cuando estábamos físicamente juntos. Como equipo, ahora tenemos reuniones presenciales más frecuentes, de medio día o de día completo, con el fin de contar con las condiciones óptimas para atender el trabajo que tenemos por delante.
Además, debido a la mayor concienciación en torno a una cultura de trabajo no jerárquica, hemos adoptado prácticas recomendadas durante nuestras reuniones que nos ayudan a animar a todos los miembros del equipo a hacer aportaciones en cada reunión. A medida que avanzamos en el orden del día de nuestras reuniones, nuestro proceso suele consistir en dar vueltas en círculo, dejando espacio para que cada miembro del equipo formule preguntas aclaratorias, ofrezca reacciones y respuestas, formule objeciones y dé su consentimiento a las decisiones. A veces, este proceso nos ha parecido un poco artificial, y hemos tenido que ayudarnos mutuamente a recordar estas nuevas prácticas para no volver a caer en el hábito de mantener discusiones que fácilmente podrían volverse tangenciales, o favorecer a los miembros del equipo que son naturalmente más verbales en un entorno de grupo. Pero estamos dispuestos a ser disciplinados en esta práctica porque sabemos que tendremos más éxito en el cumplimiento de nuestra misión si apoyamos la expresión de las voces de todos los miembros del equipo y cultivamos nuestra capacidad de escucharnos unos a otros.
